19 de noviembre

En las antiguas civilizaciones, los números eran muy importantes, tanto o más como lo son ahora. Un número marcaba la medida de trigo, la longitud de una viga o la fecha del nacimiento.

En mi caso hay un número en particular que se ha convertido en el número de mi vida: el 19. ¿Por qué? El día de mi nacimiento (hace 30 años) es el 19, el día del nacimiento de mi mujer, es el 19. Y aún hay más: me casé un día 19… y mi primer hijo, nació un día 19.

Hoy en día veo a personas que no se alegran de cumplir años, sino que más bien parece que fuera el día más fatídico del año para ellos. Para mí, es un día de felicidad y de agradecimiento. Sobretodo de agradecimiento, porque vivir es una experiencia extraordinaria de la que a veces no nos damos cuenta, como el respirar. Y no creo que sea cuestión de cuánto sino de cómo. Por eso, cada año, me siento feliz por el inmenso regalo recibido.

Y no me preocupa el “cuántos” sino el cómo. En este día, doy Gracias a Dios en primer lugar. A mi mujer, porque me ha vuelto a sorprender y por ser ella misma. A mis hijos, por su sonrisa. Y a todos los que me han acompañado y me acompañan en esta formidable aventura que es vivir.

Definición de matrimonio

Según la Real Academia Espanola, la definición de matrimonio es:

Definición de matrimonio

Esto viene a raíz de que hoy he estado leyendo diferentes noticias y opiniones que me llevan una vez más a pensar que como dice el juez Emilio Calatayud, estamos perdiendo el sentido común.

Desde que soy padre cada vez me preocupan más todas las acciones que por parte de algunos sectores de la sociedad se promueven en contra de las familias, porque cada vez soy más consciente de que la familia es lo más importante en la vida de una persona. En su formación, en su crecimiento personal, en su apoyo… en todo.

Ya me parece muy triste que dos personas puedan argumentar razonamientos absurdos para defender la postura del entrenador de su equipo de fútbol o para decir que su equipo es el mejor. Me parece también triste que se llegue al absurdo en las discusiones políticas simplemente para “salirse con la suya” o “no dar su brazo a torcer”…

Pero me parece más triste aún cuando no se tienen en cuenta las consecuencias de las decisiones que se toman y se pierde la noción del bien y el mal.

Todo lo que estoy viviendo, me lleva concluir que el ser humano no ha aprendido absolutamente nada de su historia y que el rapidísimo crecimiento económico y tecnológico de esta pequeña parte de la humanidad está provocando también un rapidísimo decrecimiento moral y de sentido común.

Centrored

Cuando pasas bastante tiempo en una empresa y la implicación en la misma es muy grande, cuando esta se termina de forma abrupta, suelen quedar sentimientos confusos.

Hace un tiempo escribí un artículo hablando de mi estancia en Centrored y hoy reconozco que no lo hice con buena voluntad. Bien es cierto que no puse nada que no pensara realmente en aquel momento, pero la intención no era la de una crítica sana sino más bien la de desahogar ese sentimiento confuso que me quedó al marcharme.

Quiero con este artículo pedir perdón públicamente a Javier García y a todo el equipo de Centrored por el daño que pudo haberles causado aquel artículo y por actuar desde la exigencia en vez de desde el agradecimiento.

No olvido y agradezco profundamente la oportunidad que Javier me dió de implicarme plenamente en un proyecto apasionante y de confiar en mí en la toma de importantes decisiones.

Tampoco me olvido de todo lo que aprendí allí y de todos los buenos ratos que pasé junto a mis compañeros.

Por todo ello, Gracias Centrored :)